

En muchas familias, hablar de la muerte es un tema muy difícil, incluso tabú.
Nos da miedo que nuestros peques sufran y, como adultos, es un tema que preferimos evitar porque nos pone tristes.
Pero, ¿y si te dijera que hablar de la muerte también es hablar de amor y de la vida y que puede ser muy beneficioso para la autoestima de tu peque?
En el post de hoy vamos a analizar por qué es importante hablar de la muerte con nuestros peques. Y lo haremos inspirándonos en la preciosa tradición mexicana del Día de Muertos. Además, te voy a proponer una actividad para hacer en familia que estoy segura de que será un momento de conexión muy especial.
Puedes disfrutar de este contenido en formato texto o en formato vídeo.
QUÉ ES EL DÍA DE MUERTOS
Vamos a empezar hablando un poquito de qué es el Día de Muertos. Es una celebración mexicana que se lleva a cabo los días 1 y 2 de noviembre y que tiene su origen en las comunidades indígenas. Y lejos de ser una fiesta triste, es una gran celebración del amor que permanece. Y todo se llena de colores, flores, música, aromas y recuerdos.
Las familias preparan altares, a los que llaman ofrendas, con fotos, flores, pan, velas, calaveras de azúcar y los platos y bebidas favoritos de las personas que ya no están.
Todo se hace desde un profundo espíritu de alegría y gratitud. Y los mexicanos y mexicanas creen firmemente que las personas y familiares fallecidos vienen en esos días a visitar a la familia.
Es una manera preciosa de enseñar a nuestros peques que recordar también es amar. Y que siempre que tengamos presente en nuestro corazón y en nuestras palabras a quienes ya no están, seguiremos demostrándoles todo nuestro amor.
Me parece una tradición preciosa que he querido adoptar para esta propuesta y para ofrecerte un contexto muy bonito en el que hablar de la muerte con tu peque.
POR QUÉ ES IMPORTANTE HABLAR DE LA MUERTE CON NUESTROS PEQUES
Cuando, desde nuestra mirada adulta, evitamos hablar de la muerte con nuestros peques puede ser por dos razones:
- Porque queremos protegerles del dolor
- Porque esa muerte todavía nos genera mucho dolor y hablar de ello nos pone en una situación muy vulnerable. Y los que necesitamos esa protección no son nuestros peques, sino nosotros o nosotras.
Cada persona tiene su propio ritmos en la gestión del duelo y es fundamental respetarlo, por supuesto. Pero tenemos que ser conscientes de que el silencio genera confusión y desconcierto en nuestros peques. Y si, ante una tragedia o pérdida familiar, nuestra respuesta es ocultarlo o aparentar una alegría que no es real, no estamos ayudando a integrar esa muerte, a gestionar el duelo ni estamos dando espacio a emociones como la tristeza o la desolación.
De nuevo, las palabras pueden ser nuestras grandes aliadas.
Puedes utilizar frases como “La muerte de la abuela me genera mucho dolor y no puedo hablar de ello ahora”, si necesitas un espacio.
O decir “Me siento muy triste con la pérdida de mi padre y es posible que me veas más seria y apagada estos días”.
De este modo, estamos compartiendo cómo nos sentimos a la vez que expresando lo que necesitamos.
Y, de cara a nuestros peques, lo que podemos hacer es siempre abrir espacios de diálogo seguros donde hagan sus preguntas y puedan expresar sus pensamientos y emociones con confianza.
Podemos decirles cosas como:
- ¿Cómo te sientes con la muerte de la bisabuela?
- ¿Quieres hacerme alguna pregunta sobre su muerte?
- Siempre que lo necesites, puedes preguntarme o hablarme de ella.
- ¿Te apetece que hagamos algo juntos para recordarla?
Si anclamos ese punto de esperanza y amor en el recuerdo de nuestros seres queridos, podemos ayudar a nuestros peques a gestionar el duelo y a que se sientan acompañados de una forma mucho más amorosa y amable.
ACTIVIDAD FAMILIAR
Vamos a construir un alta de amor y gratitud a nuestros seres queridos que ya no están.
- Vamos a buscar un espacio en nuestra casa donde podamos crear este altar. Podemos dejarlo para siempre o decidir cuánto tiempo queremos que esté. Puede ser sencillamente una semana o, por ejemplo, podemos crearlo para la semana de cumpleaños de esa persona.
- Vamos a poner una fotografía que nos guste de esa persona.
- Vamos a decorar el altar. Podemos poner diferentes elementos como:
- Vela: simboliza la luz del recuerdo de esa persona
- Flores: como símbolo de la vida que continúa
- Su bebida o comida favorita: puede ser un dibujo también.
- Dibujo o carta: que podáis hacer cada uno con libertad expresando lo que esa persona ha significado en vuestra vida. Qué aprendisteis de ella, qué os gustaría decirle en este momento…
- Puede ser muy bonito que, antes de colocar este último elemento en el altar, lo podáis compartir en voz alta con toda la familia.
- Cada vez que estéis cerca del altar o paséis por su lado, podéis decir “Gracias” o “Te quiero” expresado a esa persona que murió pero que seguirá siempre viva en vuestros corazones.
Este tipo de rituales sencillos ayudan mucho a nuestros peques a hacer visible lo invisible. Y a poder hablar de aspectos como la muerte, que son muy complejos. Además, son una gran muestra de que hablar de lo que sentimos y vivimos nos permite fortalecer esa conexión familiar y vivir con un poquito más de esperanza.
Hablar de la muerte, no les resta alegría. Les da raíces, empatía y una comprensión más profunda de la vida. Porque la muerte forma parte de ella.
Y comprenderlo desde este acompañamiento amoroso puede ayudarles a valorar aún más a las personas que tienen en su vida, los vínculos que construyen y todo lo que les aportan.
Ojalá que este Día de Muertos sea una gran oportunidad para tu familiar para recordar desde la ternura y la gratitud.
Si haces esta actividad en casa, me encantará que me lo cuentes en comentarios.
Y si este post te ha inspirado y conoces a otras personas a las que les pueda ayudar, compártelo para que también puedan vivir este Día de Muertos desde el corazón.
Gracias por cuidar el bienestar de tu peque.
Recuerda que mi servicio «Familias Girasol» puede ayudarte en esta misión.
