5 claves para cuidar el bienestar de la infancia

Queremos que nuestros peques crezcan felices, pero muchas veces nos olvidamos de que su bienestar empieza con pequeños detalles.

En este post vamos a ver 5 claves muy sencillas para cuidar el bienestar de nuestros peques en nuestro día a día. Puedes disfrutar de este contenido en formato vídeo o texto.

PRIMERA CLAVE: PONTE A SU ALTURA Y MÍRALE A LOS OJOS

Sé que puede sonar muy evidente, pero también sé que muchas veces no lo hacemos. Y es fundamental.

Mirarnos a los ojos nos permite sincronizar corazones, como me enseñó la gran Nazaret Castellanos. Esa mirada le da a nuestro cerebro la información de calma y seguridad para poder acoger lo que queramos decir. Y nos regala esa sincronía de nuestros corazones para sumar comprensión a cualquier mensaje que queramos transmitir.

Y esa mirada tiene que venir de que nos agachemos y nos pongamos a su altura. Como sociedad, tenemos esta tendencia (horrible por otro lado) de colocarnos en una situación de superioridad con la infancia que, no sólo no es real, sino que puede suponer unas sensaciones de inferioridad y sumisión en nuestros peques que no les ayudarán nada en su vida adulta.

SEGUNDA CLAVE: EMOCIÓNATE Y DÉJALE QUE SE EMOCIONE

El primer paso para que tu peque aprenda educación emocional es que crezca en entornos donde las emociones se expresan. Todas las emociones, no sólo las más agradables.

Muestra con autenticidad cuando sientes miedo, decepción, cansancio, soledad o frustración. No tiene que ser en ese mismo momento, evidentemente. Pero sí es muy positivo que verbalices cómo te sientes, qué puede habértelo provocado y qué necesitas cuando te sientes así. Eso ayudará a tu peque en su alfabetización emocional y en la comprensión de las necesidades propias y ajenas.

Y, por supuesto, acoge cada una de las emociones que sienta y exprese tu peque. Cuidado con los comportamientos, eso sí. Una cosa es validar la emoción y otra, cualquier comportamiento. Ahí está el reto. Pero eso vendrá más adelante. De momento, es importante que tu peque entienda que el amor que recibe por tu parte es el mismo en un ataque de rabia que en una explosión de alegría. No podemos llegar a regular las emociones si antes no les damos espacio.

TERCERA CLAVE: TU COMUNICACIÓN EDUCA MÁS QUE TU INTENCIÓN

Cuida mucho las palabras que utilices. Y, ojo, no sólo con tu peque, sino también en tu propio diálogo interno o en cómo te refieres a tus propias acciones o aspecto físico.

No sirve de nada que le digas a tu peque que es precioso y maravilloso tal y como es y que, cuando te mires al espejo, te digas: “vaya cuerpo escombro que tengo”.

Las palabras pueden ser el gran impulso o el gran destructor de la autoestima de tu peque. Decide qué papel les otorgas.

Y cuidado, porque no se trata de transmitir una idea de perfección inalcanzable o de que es capaz de hacer cualquier cosa. Sino de saber alentar y, a la vez, analizar los aspectos de mejora con una mentalidad de crecimiento que ayude a nuestro peque a avanzar en la dirección deseada.

CUARTA CLAVE: SI NO SABES, APRENDE

Es cierto que, en la actualidad, tenemos la suerte de tener acceso a la información de una forma muy sencilla. Y hay miles de libros que te pueden ayudar en la crianza y educación de tu peque.

Pero también es cierto que el exceso, a veces, abruma. Y que no es lo mismo leer un libro que sostener una rabieta de tu peque en un día en el que estás agotada y no has tenido ni un minuto para ti.

Y es cierto también que mi generación y las anteriores no hemos crecido con estas herramientas ni las hemos visto en nuestros padres, madres o familiares.

Por lo que la necesidad de aprendizaje está ahí. Es una realidad. Así que te invito a que selecciones la temática sobre la que quieres profundizar o la persona de la que quieres aprender y te centres “sólo” en eso. Pero hazlo. Y no te rindas.

QUINTA CLAVE: CUÍDATE Y LE ENSEÑARÁS A CUIDARSE

El autocuidado está en boca de todos y todas en los últimos tiempos. Pero cada vez tengo más dudas sobre si entendemos realmente lo que significa y todo lo que implica.

Saber poner límites, tener momentos de soledad, pedir ayuda sin culpa, perdonarnos por no llegar a todo… para mí, esto es el autocuidado.

Y, sí, yo misma estoy en el camino y fallo muchas veces. Pero tengo la plena convicción de que es el verdadero camino para que nuestros peques también aprendan a cuidarse.

Te invito a que fomentes esa indagación en tu peque para que pueda descubrir qué necesita o qué quiere en cada momento, para que tenga momentos de soledad y autorreflexión, para que exprese con confianza cuando no quiere hacer algo…

 

Y si quieres una ayuda extra, podemos tener una sesión de valoración gratuita de 30 minutos en la que me compartas tus necesidades o inquietudes y yo te diga cómo puedo ayudarte.

 

Hasta aquí el post de hoy. Y ahora dime, ¿qué clave te ha resultado más interesante? ¿Cuál de ellas crees que es un auténtico reto para ti? ¿Qué clave te comprometes a potenciar esta semana? Déjamelo en comentarios.

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