¿Qué es la regulación emocional?

Siento que desde que se ha extendido el concepto de educación emocional tenemos una necesidad constante por comprender y tener herramientas para la regulación de nuestras emociones y las de nuestros peques.
Pero…
¿Sabemos realmente lo que es la regulación emocional?
Para entendernos fácilmente, es el examen de nuestras emociones.
Es el paso final (y más complejo) de todo el proceso de educación emocional.
¿Tú llegarías esta misma tarde a tu peque y le harías un examen sobre las capitales europeas sin haberlas visto o estudiado previamente?
No, ¿verdad?
Pues de la misma forma que no preguntaríamos por las capitales, tampoco podemos pedir o esperar siquiera que nuestro peque, ante un enfado, no grite o tire cosas al suelo o que en medio de un llanto profundo pueda calmarse y pedir perdón por lo que ha ocurrido.
No es posible. No va a pasar.
Y no es que no quiera. Es que no puede. Le estás pidiendo peras al olmo.
Así que, vayamos por partes. Vamos a adentrarnos en cómo es el proceso de educación emocional.

El proceso de educación emocional comienza con el RECONOCIMIENTO de las emociones. 

Este es el primer paso. Tener la capacidad de ser consciente de que estoy sintiendo algo. Lo más importante en este paso es atender al cuerpo. Y poder percibir qué sensaciones se me generan en la garganta, en mis palpitaciones, en los gestos de mi cara, en mi tono de voz…

El siguiente paso es la COMPRENSIÓN de eso que estamos sintiendo en nuestro cuerpo. 

Necesitamos comprender si es algo agradable o desagradable. A la vez que profundizar en si es una emoción que requiere mucha energía por mi parte o, por el contrario, requiere poquita.

El tercer paso para educar y educarnos emocionalmente es el ETIQUETADO.

Es el momento de poner nombre a eso que estamos sintiendo y que ya hemos identificado si es agradable o no lo es y cuánta energía demanda. Este paso es muy importante con nuestros peques, porque generalmente solemos quedarnos en las emociones básicas (alegría, tristeza, enfado, calma y asco). Tenemos una gran responsabilidad en su proceso de alfabetización emocional, para que su vocabulario pueda ser más amplio y, con él, la comprensión de sus propias emociones.

El siguiente paso es la EXPRESIÓN de las emociones. 

Y aquí está la chicha. Es el momento de prestar atención al comportamiento que tenemos cuando estamos sintiendo determinadas emociones. Y digo tenemos porque es importante que lo hagamos primero nosotros y nosotras como adultos para que, posteriormente, puedan hacerlo nuestros peques. Aquí está, por ejemplo, el hecho de que tu peque pegue cuando se enfada. Es su forma de expresar esa emoción.

Y ya el último paso de todo este proceso es la REGULACIÓN emocional. 

Fíjate todo lo que ha tenido que pasar para llegar al examen. Regular una emoción consiste en expresarla con la intensidad y frecuencia adecuada a la situación y a tus necesidades. Es decir, no se trata de no sentir una emoción. Esto es muy importante. Se trata de que la expresemos de la forma más óptima posible. Por ejemplo, no se trata de que tu peque no se enfade. Se trata de que no pegue cuando se enfada. Y que aprenda a pegar cuatro gritos al aire o irse a un rincón de la casa. Ese cambio en su conducta hacia una expresión más adecuada es su forma de regular la emoción del enfado.
Ahora bien. Todo esto, que en la teoría queda precioso, en la práctica ocurre muuuuy rápido y está condicionado por las circunstancias y la edad de nuestro peque.
Hasta los 6 o 7 años el cerebro de nuestro peque no está preparado para hacer un buen trabajo de regulación emocional. Desde los 3 ya se empieza a desarrollar ese control emocional con pautas muy sencillas, pero no es hasta unos años más adelante cuando de verdad está preparado cognitivamente para asumir este trabajo.
En mi trabajo con los peques de las Familias Girasol dedicamos mucho tiempo a todo este proceso. Porque sé que lo que queremos cambiar (o lo que nos urge cambiar) es el resultado, el examen (conflictos, peleas, problemas de conducta…) pero eso es sólo la punta del iceberg. No sirve de nada si no vamos a lo profundo y a indagar de verdad en cómo es nuestro proceso personal y cómo sentimos las cosas que sentimos.
Y no está de más que te recuerde que sólo podemos aprender a regular nuestras emociones si estamos creciendo en un entorno seguro donde TODAS las emociones tienen su espacio y pueden ser expresadas con confianza y amor incondicional.

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