Por qué algún día tuve la oreja verde

Hace exactamente 7 años, sobre estas mismas horas, escribía mi primer post en mi blog «Con la oreja verde».

Mis queridos y queridas oyentes de colores. Hoy es un día especial. Hoy este blog que ahora lees cumple 7 años. ¡Qué pasada! Aún recuerdo cómo me sentía en ese momento y lo que ha llovido desde entonces. Me hace especial ilusión dejarte el post original aquí abajo para que entiendas por qué algún día tuve la oreja verde.

 

Bienvenidos a mi nuevo proyecto. Bienvenidos a mi nueva aventura. 

Hace casi cuatro meses comenzó a hacerse realidad el gran sueño de mi vida: ser maestra. La vida y sus circunstancias hicieron que ese sueño se retrasara y pasaran dos carreras e innumerables clases extraescolares y particulares hasta poder encontrarme a mí misma en un aula, delante de un grupo de alumnos. 

Pero aquí estoy, disfrutando de mis primeras vacaciones de Navidad como «profe» y orgullosa de haber sobrevivido a un primer trimestre complicado y apasionante a partes iguales. 
 
Mi pasión por la educación es tal que sentía dentro de mí la necesidad de tener mi propio espacio donde volcar y compartir pensamientos, recursos, reflexiones, opiniones… relacionadas con la educación y los niños. La clase y el cole llevan un ritmo tan vertiginoso que hacen que se me escapen muchas cosas y que no llegue a abarcar otras tantas. 

 

Pero aquí estoy, encontrando un lugar donde descansar y remover mi cabeza y mis ideas locas.

Con la oreja verde es el reflejo de una ilusión, una inquietud, una creencia en que un cambio en la educación es posible y lo tenemos en nuestras manos. Con la oreja verde es saber escuchar las necesidades reales de los niños y darles respuesta dentro del aula.

 Gracias por comenzar conmigo esta aventura y os invito a que cada mañana, al miraros al espejo, os aseguréis de tener la oreja verde. 

Fíjate cómo es la vida, que aun habiendo pasado 7 años de estas líneas, vuelvo a estar en un nuevo comienzo, en una nueva aventura. Y con las ganas, la ilusión y la pasión por la educación y la infancia intactas.

Como ves, algún día tuve la oreja (solo) verde y fue gracias a Gianni Rodari. Pero invadida por esas ganas de crecer, quise tener la oreja de colores. De ese modo representa mi alegría, mi forma de ver el mundo, y acoge la diversidad de una forma preciosa.

Ahora no estoy dentro del aula, pero me siento más conectada con mi pasión que nunca. Siento que ahora sí tengo mi propia voz, amparada y respaldada por mi experiencia y aprendizajes a lo largo de los años.

Ni yo misma me imaginaba que aquel 26 de diciembre de 2014 sería el comienzo de un proyecto tan bonito e ilusionante. Un proyecto que en el último año ha dado pasos de gigante.

  • En el mes de abril salía a la venta mi primer cuento infantil, «La niña con la oreja de colores«. Un cuento con un mensaje de resiliencia, de superación de miedos y búsqueda de fortalezas.
  • El 1 de septiembre comunicaba que había tomado la decisión de pedir una excedencia para poder dedicarme a mi proyecto y ofrecer mi mejor versión a los niños y a las niñas.
  • El 10 de noviembre lanzaba mi primera formación para docentes: «Cómo cambiar el mundo desde tu aula«. Una formación en la que recojo mi forma de ver y entender la educación y que pretende ser inspiración para la labor de todos los maestros y maestras en su día a día en el aula.
  • El 17 de diciembre salía un taller online inspirado en mi cuento y basado en las Inteligencias Múltiples y en la Inteligencia Emocional. Un taller para dedicar tiempo de calidad a los peques, pensado para familia y profes que quieran llevarlo a su aula.

Gracias por estar aquí. Quizás hoy sea la primera vez que te asomes a este espacio, quizás lo hagas de vez en cuando o quizás lleves aquí desde el día cero. Sea como sea, gracias. Gracias por ser impulso y por darme fuerzas para seguir luchando por lo que creo.

GRACIAS

1 comentario en “Por qué algún día tuve la oreja verde”

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