El pasado mes de noviembre celebramos en nuestro cole la fiesta de nuestro fundador, el Hermano Gabriel. Para celebrarlo, propuse a mis alumnos realizar un programa de radio en el que incluir diferentes aspectos. Además, invité a sus familias a que colaboraran enviando un audio respondiendo a cómo viven y sienten ellos ser parte de este colegio.
En la realización del programa, incluimos los siguientes puntos:
- Fotografías que reflejan las diferentes cosas que encontramos alrededor del cole relacionadas con el Hermano Gabriel. Recorrimos el cole cámara en mano y cada uno de mis alumnos tenía que encontrar elementos que reflejaran algún tipo de relación con las enseñanzas del Hermano Gabriel y fotografiarlos.
- Audios de seis familias que quisieron colaborar (cuento con su apoyo y permiso para que estén en este blog).
- Fotografías de alguna de sus actividades voluntarias relacionadas con el Hermano Gabriel o con el lema del cole de este año: des-Iguales.
- Audios de todos mis alumnos presentando las diferentes partes que componen el programa de radio: introducción, presentación de los audios de las familias, explicación del recorrido por el cole, aprendizajes que nos deja nuestro fundador, la celebración de su fiesta y la despedida.
Podéis ver el resultado aquí. Espero que os guste tanto como ellos disfrutaron haciéndolo y escuchándose después.
Contextualizada también en el mes de noviembre, tuvimos una formación para todo el claustro del cole a cargo del equipo de Pastoral. En ella se nos presentó al fundador desde su perspectiva de maestro innovador y adelantado a su tiempo. Más allá de su papel como religioso, sus palabras tuvieron y tienen (y tendrán, espero) una gran influencia en la educación.
En nuestro caso, su influencia nos ha llevado a poner en marcha un proyecto de innovación pedagógica. Este proyecto actual define al maestro Sa-Fa como un maestro vocacional, empático, cercano, coherente, motivador y guía.
Y para valorar la verdadera influencia de Gabriel Taborín, os pondré alguna de sus palabras para que vosotros mismos podáis valorar el sentido actual que tienen en el ámbito educativo en el que estamos inmersos.
“Educar a un niño es, en términos generales, desarrollar, fortalecer y perfeccionar los órganos de su cuerpo y las facultades de su espíritu y, sobre todo, educar su corazón, su voluntad, su carácter, su conciencia y su juicio”.
¿Acaso no es esta la definición de un maestro vocacional? Un maestro que centra al alumno como protagonista y que se preocupa por la formación integral de sus alumnos.
«No se debe tratar a todos los niños de la misma manera. Es de gran importancia observar el modo de ser de cada uno y tener en cuenta su temperamento». (…) «El maestro debe conocer a sus alumnos para no exigir más de lo que pueden».
Ser un maestro flexible y empático es ser un maestro que atiende a la diversidad, que respeta a cada alumno en su singularidad y se adapta a cada uno de ellos para sacar lo mejor de cada uno.
“Al hablar con un niño miedoso y tímido, los que enseñan no deben hablar con un tono de voz prepotente, agrio o rudo» (…) «En lugar de rechazar a los que son de carácter lento y temeroso, hay que atraerlos con amabilidad y bondad para no desanimarlos.” (…) “Si hay que hacerse respetar por los niños, mucho más hay que hacerse amar por ellos y ganar su confianza.”
¡Qué importantes son estas líneas! ¡Cuánto daño pueden hacer nuestras palabras! Ser cercano es fundamental para un maestro. Amabilidad y bondad son el perfecto aliño en esta receta de cariño hacia nuestros alumnos.
“Los Hermanos en sus clases se atendrán al programa que corresponda al nivel en que enseñan. Se esforzarán porque los alumnos progresen y se cuidarán mucho de tener preferencias con algunos de ellos, pues todos los que frecuentan la escuela tienen el mismo derecho a la atención del maestro y él, a su vez, a todos deben su tiempo y su atención durante las horas de clase».
Un maestro coherente y motivador es un maestro de todos. Un maestro que ofrece a sus alumnos la oportunidad de crecer y progresar por igual y que está a su lado durante todo su proceso de aprendizaje.
«Procure hacerles tomar gusto por el estudio. Dé las definiciones claras y exactas. Suscite el interés mediante preguntas, pidiendo resúmenes o haciendo aplicaciones concretas de lo explicado a la moral y a la vida pública. Pero lo más importante es proporcionar alimento al espíritu en la medida que puede asimilarlo: para que el niño se eleve a nuestra altura, tenemos que saber descender a donde él está».
Somos guía y espejo para nuestros alumnos. Aprenden aquello que somos capaces de reflejar. Y tenemos que saber descender a donde ellos están para escuchar su realidad y ajustarnos a sus necesidades. Yo, como parte de este proyecto, me siento 100% identificada con estas palabras. Apuesto por ellas y creo que son de una actualidad asombrosa.
Dejémonos influenciar más por lecciones como estas y huyamos de la crítica fácil y las quejas.
¡Construyamos entre todos un proyecto educativo que nos enamore y del que no tengamos que huir!




Excelente aproximación y adaptación del pensamiento educativo del H. GABRIEL. Enhorabuena por tu trabajo.
Me ha dejado asombrada la comparativa de los conceptos de enseñanza del hermano Gabriel y tu adaptación al siglo XXI. Estoy totalmente de acuerdo contigo en lo referente a la personalización del aprendizaje en cada uno de los alumnos. Ningún niño es igual a otro y por tanto con 29 alumnos en el aula tiene que haber un profesor empatizando con 29 formas de transmitir el conocimiento para aumentar el aprendizaje . Como siempre genial.
Muchas gracias!
Muchísimas gracias! Sin duda, conectar con cada alumno en su particularidad es el gran reto de los buenos maestros.